Su nombre era Bérenguer Saunière, empezó unas obras, y no pequeñas, como si de pronto hubiera heredado una fortuna imprevista. Restauró la iglesias románica, arregló el cementerio y levantó la Torre Magdala en honor a María Magdalena.
¿De dónde venía el dinero? Su secreto, Bérenguer Saunière se lo llevó a la tumba. Desde entonces, los amantes de lo insólito y buscadores de tesoros construyen todas las hipótesis, de las más racionales a las más absurdas..





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