Teresa de Ahumada, joven de carácter alegre un tanto ligero, se deja galantear a un mismo tiempo por un primo suyo y un caballero principal, provocando entre ellos un lance, en el que tiene que intervenir el padre de Teresa. Las palabras que éste le dice con motivo de la querella, son recordadas por Teresa en el convento de la Encarnación, donde ha profesado tras una breve estancia en el convento de las Angustias de Gracia. A lo largo de su vida, Teresa prosigue con su labor de fundar conventos de carmelitas descalzas y carmelitas descalzos y plasmar en libros sus escritos y visiones místicas..





Contactar
Ayuda










:




No hay comentarios acerca de este producto