Sus tres hijos viven aún en la casa, una mansión que ha estado en los Santiesteban por generaciones.
Victoria pasa sus días en su cómoda hacienda colonial, situada a las afueras de la ciudad, donde goza de un amplio espacio para cultivar su amor por las flores y las plantas. Ella no tiene mayores preocupaciones aparte de atender a su marido, para quien se encarga de que todo esté perfecto, y cuidar de sus hijos..





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