Pero ése no es su único nexo en común: ambos deben asistir a la boda de los hijos de sus respectivos jefes y los dos han sufrido graves contratiempos con sus propios automóviles. Las sorpresas del día no han hecho más que empezar porque los dos son invitados ¡de la misma boda y deben trasladarse en el mismo coche hasta el lugar donde se celebra el correspondiente banquete!
Cualquiera de estas casualidades no tendría para ellos la más mínima importancia si no fuese porque Concha y Pepe son viejos conocidos que llevan más de 17 años sin verse. Exactamente el mismo tiempo que hace que se divorciaron. Tras el mutuo acuerdo de lo pasado, pasado , no pueden evitar cuestionar sus decisiones al evocar el pasado, ratificar el presente y aceptar el futuro..





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